Velvet Goldmine: pinceladas del glam-rock espacial.

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Original Cinema Quad Poster - Movie Film Posters

Original Cinema Quad Poster – Movie Film Posters

“Las calles de Londres resplandecen con maquillajes y vestimentas relucientes. Los chicos y las chicas de la actual moda, el glam-rock, rinden así homenaje a su santo patrón, la estrella del pop Brian Slade y su alter-ego de la era espacial Maxwell Demon” – Velvet Goldmine

Así rompían los titulares anglosajones hace más de una década atrás, advirtiendo de que una ola de fiebre por el glitter  y las plataformas llegaba a Londres. Y con ella, la liberación sexual. Velvet Goldmine (1998), un bio-pic ficticio que descoloca al espectador desde el principio, pero que sin duda enamora por el oído, es una película inspirada en The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders From Mars del gran maestro y recién desaparecido David Bowie. Un álbum que se convirtió en un billete de ida a otro planeta para toda una generación.

Dirigida por Todd Haynes (con trabajos anteriores como I’m Not There sobre Bob Dylan), Velvet Goldmine rinde un culto explícito a Bowie y sus aires cósmicos, así como a otras referencias de la escena musical como Iggy Pop (con el personaje de Ewan McGregor, Curt Wild líder de The Rats), Lou Reed o el cantante andrógino Jobriath, en un film que retrata históricamente el desarrollo del glam-rock y la agresividad del punk desde un punto de vista onírico.

velvet goldmine

 

Brian Slade (interpretado por Jonathan Rhys Meyers) es la versión ficticia de Bowie y su alter-ego Maxwell Demon (el equivalente a nuestro Ziggy Stardust). Un ídolo venerado por un batallón de admiradores que se encuentra en la cumbre más alta del éxito y que cae en desgracia tras ser asesinado misteriosamente en uno de sus conciertos. O eso es lo que parece.  Diez años más tarde, tras el fatídico final de la estrella, un joven periodista (Arthur Stuart; un Christian Bale en su faceta más tierna) es el encargado de recomponer el puzzle y averiguar qué fue de Slade tras el suceso. Un trabajo que se entrecruza en su propia vida personal y que mucho tiene que ver con su juventud y sus sueños frustrados.

Así pues, Arthur entrevista a todas las personas que tuvieron algo que ver con Brian Slade, empezando por su ex-mujer, Mandy Slade (Toni Colette) hasta su salvaje amante Curt Wild; una fusión entre el instinto animal de Iggy Pop y el misticismo de Lou Reed, que irrumpe en pantalla (y en la vida de Slade) de forma espectacular con un “TV Eye” de los Stooges electrizante. ¡Mira, mira!:

A través de los testimonios las personas cercanas a Slade, nos vemos envueltos en continuos saltos en el tiempo para saber cómo un icono de la música de éxito estratosférico, desaparece de la escena como si de verdad lo hubieran abducido los seres del planeta del que salió. El hombre que encarna la más pura elegancia camina sobre el escenario del brazo de una mentira que le obliga a abandonar los destellos y promesas del futuro.

Pero no es todo rimmel, pelo engominado y purpurina. La joya de la corona está en la banda sonora; la responsable de teletransportarte a épocas de pura efervescencia y creada a medida por Carter Burwell donde oiremos temas de Brian Eno, Placebo, Roxy Music… Aquí te dejamos la playlist de Velvet Goldmine para que empieces a calentar motores:

¡Luces, pelucas y acción!

¡A disfrutar del sofá-manta, Cruïllerxs!

 

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